8 de septiembre de 2014

Manojos de tiempo.

Todos nacemos
con un manojo de tiempo entre las manos,
el cual vamos moldeando a nuestro antojo
hasta que la influencia de terceros
moldea nuestro tiempo
como ladrones intrusos en casa ajena.

Mientras corre ese tiempo,
los caminos son muchos
pero el fin sólo es uno.

Abrázame mientras puedas,
para compartir mi calor contigo
ahora que lo tengo.

Camina a mi lado,
escucha mis sueños,
conoce mis ideas
y dame palabras de aliento
cuando sea necesario.

Siéntate conmigo en la banca de algún parque,
ignorando a la demás gente,
imaginándonos que todo este mundo
es sólo nuestro.

Yo estaré aquí lo que quiera la vida
y después de todo esto
yo sólo seré una de tantas historias.
Al igual que tú.

Llórame cuando me haya ido,
o tal vez no me llores
porque ninguna lluvia me hará volver.

Por eso, ríe conmigo en estos manojos de tiempo,
el tuyo y el mío,
porque el ahora es lo que importa.

Mañana tú te habrás ido o yo me habré ido,
y nada hará volver al hoy
que entonces será tan solo pasado.

Y es que bien lo dijo Horacio:
«Carpe diem, quam minimum credula postero.»
Aprovecha el día,
como si creyeras que no habrá un mañana.

22 de julio de 2013

Perdóname.

Perdóname,
por no tener el valor para dejarte ir,
porque sin ti no puedo,
porque sin ti no debo.

Perdóname,
trato de seguir este camino
ignorando lo que siento y lo que soy
desde que encontré tus ojos iluminando mi destino.

Perdóname,
y créeme lo que te digo
cuando lo digo con este corazón sincero
partido en fragmentos de dolor.

Perdóname,
porque si bien la vida sigue aunque tú ya no estés,
no quiero un mañana sin ti,
no puedo otro mañana sin ti.

Perdóname,
no le niegues la oportunidad de ser perdonado
a un hombre enamorado.

Perdóname,
porque aunque este cielo se caiga
y me arranquen en pedazos la carne de mis huesos,
ningún dolor es tan profundo como tu ausencia.

Perdóname,
tú eres mi pasado, mi presente y mi futuro,
y allí quiero que estés para siempre.

Perdóname,
para que yo pueda perdonarme
por todo el tiempo que se ha perdido lejos de ti.

Perdóname,
ahora que lo pienso
debí llegar siempre puntual
para no perderme ni un segundo de tu calor.

Perdóname,
setenta veces siete perdóname
y haz que el brillo de mis días
vuelva cuatrocientas noventa veces al año.

Perdóname,
por haberte herido
cuando tú sólo confiabas en mí.

Perdóname,
y hazme despertar de esta pesadilla
de no poder tenerte conmigo.

Perdóname,
por no aceptar la derrota,
por no darme por vencido,
por no parar de insistir.

Perdóname,
vuelve a mis brazos, a mis labios y a mi lado izquierdo
y perdóname.

Perdóname,
aquí en este universo toda ley es un absurdo
sin tus manos creando el orden de las estrellas.

Perdóname,
ahora que aún es tiempo de que me perdones
y arráncame de esta miseria
la cual gané cuando te perdí.

Perdóname,
sin que deba repetirlo tanto,
sin que duela repetirlo tanto.

Perdóname,
aunque ahora, después de todo,
también es necesario que me perdones
porque ya no estoy dispuesto
a seguir siendo parte de este juego.

Perdóname,
porque ya entendí que diga lo que diga
tú ya no quieres que yo te pertenezca;
nadie sabe lo que tiene hasta que le pertenece a alguien más.

Perdóname,
cuando y por si acaso lo creas necesario,
el día que comprendas que por lo menos
una vez en la vida todos pediremos perdón...
perdóname.

20 de julio de 2013

Te vayas a donde te vayas.

Siento que los días han ganado horas desde que no estás,
tratando de entender cómo es que terminan
y tú no estás aquí para poner todo en su lugar.

Un nudo en la garganta mientras te suelto,
nada ha sido más importante que tú,
pero te dejo ir porque es lo menos
que puedo hacer después de todo.

Tanto que fue dicho
cuando nuestro amor nos separaba del mundo;
volamos, flotamos, caminamos y fuimos invisibles,
y ahora sólo encuentro este mundo
el cual no sé recorrer sin ti.

Se fueron los caminos,
hoy ya no está la banca del parque,
ya no juegan los perros en su grama,
desapareció todo en un instante.

Lo que nunca desaparecerá
será este amor que ya no pude darte,
la fuerza de mis abrazos que ya no fueron,
la sinceridad de mis besos en tu frente y en tus manos.

Fue un placer ser sólo tuyo este tiempo,
lo seguiré siendo sin que lo sepas
y en otra dimensión más feliz
nuestros otros nosotros disfrutarán
de todo cuanto en la realidad quedó suspendido.

Para siempre serás lo mejor que me pasó,
mi álter ego, la mitad que le hacía falta
a mi lado izquierdo en todo lugar.

Te vayas a donde te vayas,
estés en donde estés,
siempre serás mi 31 de mayo.
La mejor época y la lluvia soleada más dulce.

19 de julio de 2013

Me veo caer.

Quiero decir mil cosas y maldecir sólo unas cuantas,
pero termino diciendo sólo unas cuantas
y maldiciendo mil cosas.

Algunos días deberían poder borrarse para siempre
cuando las cosas salen mal,
cuando todo pasó de gris a completo oscuro
y la noche es sólo una continuación de todo.

Me veo caer,
algunas veces logro flotar
y otras veces me arrastro
como se arrastran y desaparecen las nubes.

Quiero ver por una vez,
al menos una sola vez
el camino limpio y sin fracasos,
porque duele tanto tropiezo.

Quizás en uno de estos días
vuelva a sentir las cosas como solía sentirlas,
o tan siquiera recordar lo que se siente
no tener miedo, miedo a caer y a levantarme.

Desaparecer parece atractivo,
aquí se adoran sepulcros y se apedrean a los vivos.

Sentir no es suficiente,
dejar de sentir, tampoco;
hablar no siempre funciona,
callar, tampoco.

Cuando el equilibrio es poco,
las cosas pierden el sentido de pertenencia
transformándose en este desorden acumulado
que quiebra y desespera.

Un día, algún día podrá volver todo a la normalidad,
cuando yo le haya dado la espalda a todo y a todos,
porque al parecer de frente nada logra avanzar;
sin embargo, algunas cosas deberían retroceder.

Voy a la orilla del abismo,
o todo cambia o nada parecer tener algún sentido.

13 de junio de 2013

Quédate esta vez.

Acércate un poco más,
el fuego crece sin decir palabras
y las miradas aumentan la luz
cuando abrazados esperamos los amaneceres.

Ven corriendo pero con tiempo
para que las pausas hagan su trabajo
en esta laboriosa página de música
que se crea con tus pasos.

Hoy tu piel ha vuelto
y me llama a cada instante,
me pide que te bese,
me grita que te amarre entre mis brazos.

Conoces mis ganas de ir tras de ti
cuando la distancia hace de las suyas
y me flagela con kilómetros
entre tú y yo.

Has vuelto y yo te aplaudo
por ese momento en que decidiste regresar,
porque sin ti los días perdieron sus horas
quedando reducidos a tiempo sin medidas.

Ahora todo está en calma,
sólo queda este remolino que te trajo aquí
frente a mí con tus ojos fantásticos
y tus labios repletos de mi felicidad.

Siempre he querido esto,
lo que tenemos juntos
con nuestros sueños desperdigados
en un desierto que ha vuelto a la vida con nuestra historia.

Quédate esta vez,
acércate para siempre
y dame el calor de tus manos,
haré lo que siempre quise...
cuidar de ti para que nunca te vayas.

12 de abril de 2013

Hagamos un trato.

Trato de no pensarte,
porque si te pienso se esfuma este mundo
hasta quedarme flotando
en algo parecido a tu recuerdo.

Trato de no extrañarte,
porque si te extraño mi realidad gira
a la velocidad de la luz
contradiciendo a la oscuridad de no tenerte.

Trato de no soñarte,
porque si te sueño me caigo en pedazos
dentro de dimensiones ulteriores
en las que no sé si estoy dormido o despierto.

Trato de no hablar más de ti,
porque si hablo de ti te traigo de vuelta
a cualquier lugar en el que menciono tu nombre
llenando mi andar con tus historias.

Trato de no escribirte,
porque si te escribo te diré que hagamos un trato
el cual trato de cumplir...
a veces puedo y otra veces, no.

Trato de olvidarte,
porque si te olvido tal vez recuerde que la vida es a color
y se llenen otra vez las calles de sol
y vuelva a disfrutar de la lluvia.

Trato de vivir sin ti,
porque si vivo sin ti volveré a vivir para mí
en este laberinto de pasado, presente y futuro
en el cual me pierdo y me encuentro a la vez.

Trato de seguir adelante,
porque si sigo adelante encontraré mi camino
y quizás me deje arrastrar por el viento
a donde pueda levantarme y seguir caminando.

Trato hecho.
Me despido, que estés bien.

22 de marzo de 2013

¿Por qué somos amigos?

Somos amigos porque nos gustan las mismas cosas: un abrazo sin necesidad de un motivo específico; una mirada que diga las cosas que las palabras no pueden; una caricia al acercarnos en silencio buscando compañía.

A ti te gusta pensar que fuiste tú quien me encontró y a mí me gusta saber que fui yo quien te eligió.

Después de todo no somos tan distintos, aún cuando yo sigo teniendo mis cuatro patas sobre la tierra y tú desde que levantaste dos de las tuyas creíste haber alcanzado el cielo. Pero no, sigues tocando el suelo... desde aquí abajo, con mis patas o tus pies bien puestos sobre la tierra, no somos tan distintos tú y yo después de todo.

Por eso persigo tus pasos por toda la casa y me acuesto a la par tuya mientras miras la televisión, esa que no entiendo, porque yo disfrutaría más de un atardecer contigo.

Por eso levanto mis orejas cuando me hablas y te escucho con atención por si en una de esas me dices un Te quiero que, aunque no lo sepas, lo entiendo y lo siento cuando lo dices.

Por eso me ganan los nervios cuando estás por irte, este miedo natural al abandono me hace pedirte con mi lenguaje corporal que te quedes y no me dejes.

Por eso cuando vuelves unas horas después celebro tanto el que estés aquí conmigo, con una danza descontrolada que te dedico todos los días de mi vida.

No te pido mucho, sólo que me protejas como yo a ti.

Sé que algunas veces hago cosas que no entiendes, pero no las entiendes porque estás muy ocupado siendo humano y te olvidas de las cosas que realmente importan: el sonido del viento allá afuera; el rastro de todos nuestros sueños esparcidos por las calles de la vida; jugar a que no existe el tiempo y correr en libertad sin que nada nos detenga, excepto nuestro fiel sentido de pertenencia que nunca permitirá alejarnos el uno del otro más de lo necesario.

Vivo para ti, para que nunca te sientas solo, para que rías conmigo o llores frente a mí, en ambos casos tendrás mi mirada para recordarte que aunque tu mundo sea tan extenso y complicado, mi mundo tiene tu nombre y es todo cuanto existe para mí.

Por eso somos amigos, porque un día creíste en mí y desde entonces yo nunca dejé de creer en ti, en que estarás siempre conmigo y en que volverás cada vez que debas irte.
Yo estaré aquí con mi emoción de siempre esperando a que regreses.

Con amor,
tu amigo más fiel, tu perro.

24 de enero de 2013

Punto y aparte.

Once veces dije tu nombre
por si acaso el viento
necesita también de contraseñas
para llevarte mis pedidos de auxilio.

Entre las siluetas de los árboles al atardecer,
un poco de luz rojiza tiñó de vino tinto
las sombras de todos tus recuerdos.
Tristemente eso fue todo cuanto vino.

Este aire viajero no tiene manos,
y yo queriendo encontrarte flotando perdida
entre las alas invisibles de este presente
que se ha quedado estancado
en el fango cruel y absurdo de tu ausencia.

¿También mis heridas sanarán con el tiempo?
¿Llegará el silencio con la noche?
No lo sé.
A veces algunos amaneceres
no llegan en el día que tienen asignado.

Mientras tanto,
yo sigo aquí frente al horizonte tragándose al sol,
en esta perpleja penumbra
que me deja sin sombra, sin voz y sin vos.

La vida es una maraña de sucesos,
una línea formada por muchos puntos
en los que nos volvemos necios,
queriendo convertir esos puntos en comas
cuando al final siempre tuvieron que ser puntos.
A veces puntos y seguido,
otras veces puntos y aparte.

Once veces tu nombre y sigues estando lejos,
ni las siluetas de los árboles ni el viento viajero
te trajeron de vuelta.

Ni siquiera el tiempo o el silencio de la noche
me han mostrado clemencia,
pero ahora que lo pienso,
¿cómo pude olvidarlo?
Cada nuevo día es un punto y aparte,
ahora tú estás en otra parte
y aunque vuelvas...
yo me prometí esta vez no querer atraparte.

18 de enero de 2013

Si te quedas aquí.

Si te quedas aquí,
habrá un concierto infinito
de susurros afinándose en tu piel,
una lluvia de luz partiendo de tu mirada.

Si te quedas aquí,
emprenderé una travesía
que recorra tu espalda hasta tus labios
y encuentre por fin mi destino.

Y en la oscuridad de mis noches
abrazaré tu recuerdo hasta fundirlo con mi ser,
este ser que creí completo
hasta que tu mano se aferró a la mía.

Si te quedas aquí,
todo nuestro ayer quedará en silencio
y este presente que ahora compartimos
será nuestro viaje romántico
que nos devuelva la vida.

Fuimos dos caminos lejanos
enfrentando el día a día en solitario,
recogiendo pesares en suelos extraños,
nadando en este aire a veces sofocante...
a veces tan triste y tan helado;
no hubo duda alguna al encontrarte,
de pronto llenaste el vacío de la existencia
abrigando mis sueños con tu respiración.

Si te quedas aquí,
te quedarás con todos mis instantes,
con todos mis segundos pensándote,
viviré para esperar cada una de tus sonrisas.

Si te quedas aquí,
ya no habrá heridas ni temores,
sólo un camino por recorrer, el nuestro.

Anda, da el primer paso,
yo iré contigo cuidando cada latido
de tu corazón dispuesto a amar...
si te quedas aquí, conmigo.

14 de enero de 2013

Por mi parte.

Hay algo de ti en estas noches sin dormir
y en este frío fingido de la madrugada,
todo tu silencio con el que decías quererme
y lo vacío del calor de tus manos.

Fuimos dos desconocidos jugando al amor
en días cuando la gente
se ha olvidado por completo de cómo amar,
de cómo olvidarse de sí mismos para poder amar.

Suspendidos en aquel día,
bajo el cielo gris de una ciudad colonial,
quedaron los párrafos que te dediqué
creyendo en suspiros, respirando en falso.

Borrar tu recuerdo ha sido cosa fácil;
recordarte cuanto he querido, también.

Por un instante esas calles se han vuelto absurdas,
aquella banca del parque volvió a ser de piedra
después de ser nuestro refugio improvisado
para hablarnos al oído y jugar al amor.

¿Desde cuándo eso es un juego?
Desde siempre, tal vez.
Pero después de todo sólo queda aprender
que hay que amar al corazón que te hiere
pero nunca se debe herir al corazón que te ama.

Por mi parte,
ese último beso fue sincero,
lo necesité tanto como respirar
cuando creí necesitarte para vivir.

Días felices, que tengas muchos de esos
y en uno de tantos quizá recuerdes con nostalgia
mis silencios que rompí para hablarte de amor.

Tristemente será tal vez cuando alguien más se encargue
de darte su silencio con el que diga quererte
y sientas el vacío del calor de sus manos,
y encuentres todo ello en una noche sin dormir,
en el frío fingido de una de tus madrugadas.